«No quería vender la casa de mis padres. Era la casa donde habíamos crecido. Conservar el patrimonio familiar valía la cuota mensual.»
Mis dos hermanos y yo heredamos la casa familiar de Granada. Ellos preferían vender y repartir; yo quería conservarla. Tasamos en 280.000 €, mi parte era 1/3. Saqué 80.000 € contra la vivienda heredada para pagar a mis hermanos su parte (40.000 € a cada uno) y la casa pasó a mi nombre. Pago la cuota mensual y conservé la casa de mis padres.
Este es un caso orientativo, no un cliente real. Las cifras se acercan a las de operaciones que firmamos en este tipo de situación.